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Con la llegada del Jueves Santo la Ciudad de Utrera viste sus mejores galas para vivir el epicentro de su Semana Santa. Desde que abra sus puertas la Basílica de Mª Auxiliadora, sede accidental de la Trinidad y hasta que el Santo Crucifijo de los Milagros entre por la puerta del Sol de Sta. María de la Mesa, durante más 40 horas se convertirá en la Vía Dolorosa de los Cristos y Vírgenes Utreranos. La Hdad. de la Trinidad, que por los motivos ya conocidos de sus problemas en la cubierta de su Capilla, realiza este año la Estación de Penitencia desde la Basílica Salesiana, no podremos por tanto en la presente Semana Santa ver el paso siempre difícil del Stmo. Cristo de los Afligidos y Ntra. Sra. de los Desamparados por el Arco de la Villa, como tampoco el rezo de las Hermanas de la Cruz. El Cautivo, desde la Parroquia de Santiago, traerá la compostura, el orden, el recogimiento, en definitiva una estación de penitencia llena de interiorismo y meditación que se llena de pena con la bellísima Imagen que tallara Luis Álvarez Duarte Ntra. Sra. de las Lágrimas. La Madrugá utrerana se puede definir con una palabra: contraste, del desfilar austero de la Hdad. del cautivo, se pasa en cuestión de minutos a la alegría de la Hdad. Gitana, que no se queda en la Muerte, aunque sea Buena de su Cristo, sino que pensando ya en el próximo domingo.
Esta Hermandad recupera en el presente año el paso por la Calle Nueva, lugar emblemático en la Historia de esta Hermandad y en la “Noche de los Gitanos” los rezos hechos cantes, nos traerán la novedad de la marcha procesional “Madre de los Patriarcas” dedica a la Virgen de la Esperanza, obra de Pitín hijo y Alberto Bocanegra. Y la noche le da paso al día y toda la Ciudad se rinde a las plantas del Señor de Utrera, Ntro. P. Jesús Nazareno, que con su Cruz a cuesta va recorrer las calle utrerana cual Vía Dolorosa y caerá tres veces antes de volver a la Vereda. La más antigua de las Dolorosas utreranas, Ntra. Sra. de las Angustias, recibirá a través de su palio de malla, el sol que tratará de reconfortarla en sus angustias.Y sin dilación de tiempo, nos trasladamos hasta el corazón de Utrera, donde a las tres de la tarde la pequeña capilla de San francisco se llenara hasta no caber nadie más para que en la hora en que Cristo muere, pedirle a su Madre de los Dolores que nos conforte y nos ayude en este valle lágrimas. Pero el Viernes Santo sigue cuando por la tarde, el mayor de los pasos que recorre las calles de Utrera , el misterio de Ntro. Padre Jesús Atado a la Columna, acompañado por el magnífico paso de Ntra. Sra. de los Dolores, Titulares de la Hermandad de la Vera Cruz , nos muestre todo u patrimonio e historia de más de 5 siglos. El epilogo no lo traerá la benjamina de las Hermandades Utreranas, la del Sto. Crucifijo de los Milagros, que pese a su juventud nos trae el sabor y recuerdo de Semanas Santas del pasado.
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