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Todo ha quedado muy claro una vez más: dónde están los políticos a nivel nacional, donde a nivel de comunidad autónoma, y por supuesto lo que más se nota es donde están cada uno de ellos a nivel local. Las Elecciones Generales son un decantador natural para el análisis lógico de la popularidad que puede o no tener un determinado grupo político o mejor dicho unos determinados políticos del grupo.
Después de leer los resultados de las recientes elecciones queda claro como a nivel estatal se vota una opción, como a nivel de autonomía otra, y como a nivel local otra, en algunos caso muy diferente. ¿Repetitivo en mis planteamientos?, sí, pero parece ser que los que tienen que leer esta obviedad prefieren ignorarla y en vez de “situarse”, bien donde mejor pudieran servir a su propio partido, bien directamente dejando la política, se mantienen, y se mantiene en posiciones que comprometen al proyecto de su mismo grupo, aunque a éste lo comprometen en ultimo lugar, porque el partido siempre están muy por encima de lo que ocurre en un pueblo, pero en primer lugar lo que si se decanta leyendo este “baile” de cifras son las alternativas menos malas, y eso no parece ser bueno. Los políticos, sobre todo a nivel local, han de tener posiciones concretas que sirvan a sus ciudadanos, valientes y con cierto peso, capaces de trabajar por derecho, ofreciendo credibilidad y ejemplo, estando donde cada uno debe estar, sin aprovechar la “marca” (léase siglas) de un partido y creer que porque se tiene el carnet o porque se es capaz de convencer a unos cuantos que le apoyen, son los más válidos para ser aceptados por el pueblo. Una ciudadanía que seguro les conoce bien, que saben lo que pueden hacer y no hacen, que saben lo que saben hacer y no hacen, y que saben lo que deben hacer y tampoco hacen pero que saben bien por qué a ellos no les votan. Queda claro, aunque un determinado grupo lleve unas siglas que el pueblo soberano conoce bien, el por qué a un nivel pueden barrer unos partidos y cuando se trata de poner la papeleta con el nombre de las personas, que también conocen de cerca, no creen que fueran tan buenas como para gestionar la política local y no la introducen, se prefiere cualquier otra opción que las siglas del partido que para otros comicios si votan. Cuando el pueblo vota, sabe muy bien a quien vota, y si no, tomen como referencia los resultados de las elecciones generales de hace doce, ocho y cuatro años compárenlas con las locales de hace trece, nueve y cinco, luego hagan el mismo ejercicio con las del pasado 2007 y 2008 comprobaran como el pueblo se vuelca para con unos determinados partidos pero no lo hace de igual manera con unos determinados representantes a los que no votan, ¡está claro!, ¿porqué insistir?. Tiene que ser evidente que serán buenos, ya que sus partidos políticos los han puesto ahí y será porque valen para ellos, para muchos de sus militantes y seguramente tendrán mucho que aportar a sus propios partidos. A mi corto entender debieran dedicarse de lleno a ellos, pues es el mejor puesto donde volcar su vocación de servicio público, ya que son los sitios donde si se les acepta por mayoría y son los lugares donde se toman las decisiones para alcanzar, con sus proyectos políticos, un mejor bien social para todos, por lo tanto la lectura es clara. Si algunos políticos profesionales tuvieran una perspectiva neutra de la política, menos subjetiva, menos egoísta, este “colectivo” estaría mucho mejor visto, se observaría entereza, claridad, honestidad, el pueblo que vota recuperaría la confianza perdida en la labor de gestión política cercana y no preferirían votar a la opción “menos mala”, en vez de elegir a la “mejor”.
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