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Me gusta la Semana Santa. Claro que me gusta. Toda la gente por las calles, algarabía de los niños entusiasmados por coger una pelota enorme de cera. Emoción en los estrenos de ropa nueva, comprada "especialmente para la ocasión". Bares y terrazas llenas. La plaza con olor a marisco y azúcar. Puestos rebosantes de juguetes y golosinas, tambores y cornetas que no escaseen. ¿Y las torrijas?, ese manjar propio de estas fechas que no falta en ninguna casa. Me gusta la Semana Santa. Con los costaleros aguerridos llevando en andas a los santos, soportando kilos que son toneladas al final del trayecto. Con la devoción de los nazarenos, en estación de penitencia, caminando como custodios incansables de su cristo o su virgen. Con las bandas magistrales tocando marchas ensayadas hasta la perfección. Con todo el séquito de penitentes que acompañan en silencio y recogimiento. Con esos pasos magníficos, riquísimos en decoración…….¿contradictorios?. Creo que me gusta mucho la Semana Santa, pero creo también que no concuerda con lo que a mi me habían dicho que representaba. Me contaron que en esos días se conmemoraba la pasión sufrida por Nuestro padre Jesucristo en su camino a la cruz, por la traición que recibió de uno de sus discípulos. Me contaron que en esta semana tenemos que recordar como fuimos rescatados del pecado por su sufrimiento. Que su muerte no fue en vano porque nos purificó. Que su resurrección es el símbolo de la esperanza de una nueva vida, Una vida que debemos centrar en lo espiritual, porque lo material es efímero, pasajero. Y como he dicho me gusta esta Semana Santa, me gusta desde el punto de vista cultural, me gusta como tradición de pueblo, como atractivo turístico. No me gustan esas procesiones frívolas, carentes del sentido litúrgico, llevadas adelante por la pompa y la ostentación. Y repito, respeto el valor artístico. Creo que deberíamos recapacitar, volver a las raíces y reencontrar el sentido católico. No estaría mal que las mismas cofradías organicen procesiones en las que participe todo el mundo con rezos y cánticos. Revivir el vía crucis, esto impondría el respeto y desde mi humilde modo de ver sería más solidario para los que sufren. |